Carta a Cris, no te olvidaremos



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Querida Cris:

¡Qué difícil es encontrar las palabras que mejor te definan dentro del gran acervo lingüístico que nos ofrece nuestra lengua! Muchas podrían ser: generosidad, nobleza, altruismo, simpatía, amabilidad, sensibilidad, humanidad, empatía…

Sin embargo, creo que sólo una te define, y es la BONDAD, ya que ella misma implica todo lo positivo que podamos aplicar a una persona, y en tu caso no corremos el riesgo de caer en un tópico, porque tú eres una persona buena. ¡Ojalá a todos se nos pudiera calificar igual!

Te quiero revelar un secreto que espero que no desveles: desde ayer el mundo se nos ha vuelto en blanco y negro, todos los colores han desaparecido de nuestra vista, pero tenemos la esperanza de que tú, desde donde estés, nos ayudes a encontrar el cromatismo de la vida. Sabemos que tú podrás hacerlo, pues eres un ÁNGEL, y como todos los ángeles serás capaz de convertir lo imposible en posible. Eres un ángel porque de otra manera no podríamos comprender nunca tu marcha. Dios no permite que los ángeles estén mucho tiempo en la Tierra, puesto que de una manera egoísta quiere disfrutar de ellos en la proximidad, de ahí que te haya llevado en la plenitud de la vida, pero ¿sabes? Serás un ser celeste único, ya que si todos los ángeles son rubios, coronados por una cabellera rizada y de color dorado, tú serás el más llamativo, pues tu melena negra te delatará de entre todos ellos.

Eres un ejemplo para todos, por tu vida y tu lucha frente a la adversidad. Tu sufrimiento en silencio nos ha imprimido carácter a todos los que de alguna manera hemos estado, por suerte, cerca de tí y eso es lo que nos ayudará a afrontar de la misma forma momentos tan difíciles como los que tú has tenido que vivir.

Jamás olvidaremos tu estrepitosa y contagiosa risa, resonará siempre en nuestros oídos y eso implicará que siempre seguirás con nosotros.

Te hemos querido, te queremos y te querremos siempre y mientras nosotros tengamos conciencia, seguirás en nuestra mente y en nuestro corazón y jamás desaparecerás de nuestras vidas.

Cris, desde allá donde estés, que seguro que será el lugar que te mereces, esperamos que nos protejas y vigiles en nuestros desmanes, pues aquí todos somos demasiado frágiles y más en los momentos en que tenemos que despedir a un ser tan querido como tú.
Gracias, Cristina, por todos esos momentos buenos e inolvidables que nos has dejado en herencia.

¡Hasta siempre, Cris!